
Cuántas veces he visto “Cadena Perpetua”, no lo sé; cuántas veces la volveré a ver, lo desconozco; por qué siempre que hago “zapping” y la ponen en la tele acabo volviéndola a ver, porque es un peliculón.
“Cadena Perpetua” es una de esas películas que ves una y otra vez, que nuca cansa, que esperas escena tras escena y que de manera, a veces estremecedora, narras al unísono los diálogos, porque te los sabes de memoria.
Si todavía no has visto “Cadena perpetua” estás cometiendo un auténtico sacrilegio, es imperdonable que no dediques 136 gloriosos minutos de tu insignificante vida para contemplar esta obra de arte.
Pese a que estuvo nominada a 7 premios Óscar, no obtuvo ninguno, lo que le hace más grande aún.
¿Qué es en realidad lo que la convierte en un film imprescindible?
1. Los actores están sencillamente sublimes, Tim Robbins en el papel de Andy Dufresne, parece que toda su vida ha estado en prisión; el genial Norman Freeman, caballo ganador allí donde compita.
2. La idea original es del controvertido Stephen King, y cierto es que hay algunas adaptaciones de novelas y relatos de King que dejan mucho que desear, pero por el contrario y de ahí lo de controvertido, otras como “El resplandor” son impresionantes.
3. La narración es adictiva, los personajes van creciendo durante el metraje y el querer saber te engancha hasta el final. En realidad, cuando estás viendo la película te da igual como acabe, si le dan la condicional o no, lo que quieres es saber qué pasa.
4. La película es de cárceles, y nos gustan las películas de cárceles, al menos eso creo. Mucha gente siente curiosidad como es la vida en el presidio, cómo se organizan las personas cuando están privadas de libertad, qué costumbres tienen, como se comportan…
Más o menos a grandes rasgos, lo que convierte está película en imprescindible.
Su director Frank Darabont, ha dirigido de manera excelsa “La milla verde”, en otra adaptación de la novela homónima de King y entre otros, director y guionista del fabuloso piloto de “The Walking dead”. Cierto es que todavía no ha sido ungido con un premio de relumbrón, pero tiempo al tiempo.
No pierdan más el tiempo viendo videos estúpidos en “Youtube”, vean “Cadena perpetua”.
Por último, mi secuencia favorita es la que tiene lugar en un tejado de un módulo, los reclusos están pavimentando el suelo con una especie de cemento negro. Es una tarde tórrida en la prisión. Un celador comenta con otro los problemas que tiene al declarar a hacienda sus bienes. Dufresne interviene de manera ilegítima en la conversación, lo que provoca la ira del funcionario, hasta tal punto de estar apunto de lanzarlo al vacío. Finalmente nuestro protagonista, con su dotes persuasivas convence al oficial de que lo mejor y debido a su experiencia en el sector financiero, es que él mismo le haga la declaración ahorrándole una considerable cifra. El sorprendido celador le dice qué es lo que quiere a cambio, Andy sorprende pidiendo cerveza fría para sus compañeros. Una secuencia gigantesca.
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