martes, 25 de octubre de 2011

Pienso luego existo, pero permitirme una duda razonable de todo lo demás.



No me gusta el formato televisivo de "reality", tampoco Jim Carrey como actor y soy un profano de la obra de Peter Weir. Sin embargo pienso que "El show de Truman" es una de las mejores películas del mundo que usted no debería perderse.
Nominada a los Óscar por mejor dirección esta cinta es eléctrica desde el primer momento, posee un sentido del ritmo sorprendente desde la secuencia uno. Es filosófica, es profunda, no se parece en nada a cualquier otra cosa.

¿Qué es lo que la hace tan interesante? Desde el primer segundo el espectador ya sabe que todo lo que pasa es mentira excepto el protagonista, el cual vive en un "reality" sin saberlo. Está las 24 horas del día en directo, en un pueblo idílico repleto de cámaras ocultas ubicadas en recovecos inverosímiles. El resto de la humanidad se agolpa delante del televisor para ver el show, les encanta Truman, adoran su vida de falsedad en donde todo lo que le rodea, incluida su mujer y su mejor amigo es ilusorio. La orquestación es perfecta, los vecinos, su trabajo, todo gira entorno a él. Sin embargo, algo falla, algo no cuadra en la cabeza de Truman.

¿Es una película filosófica? Si tenemos en cuenta que el protagonista se formula preguntas tales como: a dónde voy, quiénes son las personas que me rodean, es verdad lo que estoy viviendo y podría tener una vida mejor, por descontado que lo es. Además, me consta que profesores de filosofía la proyectan al alumnado, para que se diviertan entre los densos discursos de Descartes y Ortega. En realidad no es una película sobre un "reality" (como muchos piensan y por eso descartan verla) es una obra sobre una persona con una vida perfecta en un lugar perfecto que se cuestiona todo lo que le rodea. Fruto de esa reflexión continua, la película circula en quinta marcha durante los 90 minutos, sin bajar en ritmo ni disminuir en las curvas.

¿Nunca han pensado que el mundo en el que viven es un fraude? Truman de repente hace todo lo contrario de lo que se espera que haga, gira repentinamente y comprueba que la realidad cambia constantemente y que su destino lo escribe él mismo. ¿No es maravilloso?

El show de Truman es una película imprescindible que se adelantó a su tiempo (filmada en 1996) pues postuló lo que más tarde se convertiría en consumo desbordado de los "teleadictos"(el "big brother" o en España el fenómeno "Gran Hermano"). Además, realmente Jim Carrey se descubrió como el actor que además de hacer muecas es capaz de interpretar papeles con ligeros tintes de dramatismo y no provocar risa.

martes, 11 de octubre de 2011

¿Cuántas veces habré visto "Cadena perpetua"?


Cuántas veces he visto “Cadena Perpetua”, no lo sé; cuántas veces la volveré a ver, lo desconozco; por qué siempre que hago “zapping” y la ponen en la tele acabo volviéndola a ver, porque es un peliculón.
“Cadena Perpetua” es una de esas películas que ves una y otra vez, que nuca cansa, que esperas escena tras escena y que de manera, a veces estremecedora, narras al unísono los diálogos, porque te los sabes de memoria.
Si todavía no has visto “Cadena perpetua” estás cometiendo un auténtico sacrilegio, es imperdonable que no dediques 136 gloriosos minutos de tu insignificante vida para contemplar esta obra de arte.
Pese a que estuvo nominada a 7 premios Óscar, no obtuvo ninguno, lo que le hace más grande aún.
¿Qué es en realidad lo que la convierte en un film imprescindible?
1. Los actores están sencillamente sublimes, Tim Robbins en el papel de Andy Dufresne, parece que toda su vida ha estado en prisión; el genial Norman Freeman, caballo ganador allí donde compita.
2. La idea original es del controvertido Stephen King, y cierto es que hay algunas adaptaciones de novelas y relatos de King que dejan mucho que desear, pero por el contrario y de ahí lo de controvertido, otras como “El resplandor” son impresionantes.
3. La narración es adictiva, los personajes van creciendo durante el metraje y el querer saber te engancha hasta el final. En realidad, cuando estás viendo la película te da igual como acabe, si le dan la condicional o no, lo que quieres es saber qué pasa.
4. La película es de cárceles, y nos gustan las películas de cárceles, al menos eso creo. Mucha gente siente curiosidad como es la vida en el presidio, cómo se organizan las personas cuando están privadas de libertad, qué costumbres tienen, como se comportan…
Más o menos a grandes rasgos, lo que convierte está película en imprescindible.
Su director Frank Darabont, ha dirigido de manera excelsa “La milla verde”, en otra adaptación de la novela homónima de King y entre otros, director y guionista del fabuloso piloto de “The Walking dead”. Cierto es que todavía no ha sido ungido con un premio de relumbrón, pero tiempo al tiempo.
No pierdan más el tiempo viendo videos estúpidos en “Youtube”, vean “Cadena perpetua”.
Por último, mi secuencia favorita es la que tiene lugar en un tejado de un módulo, los reclusos están pavimentando el suelo con una especie de cemento negro. Es una tarde tórrida en la prisión. Un celador comenta con otro los problemas que tiene al declarar a hacienda sus bienes. Dufresne interviene de manera ilegítima en la conversación, lo que provoca la ira del funcionario, hasta tal punto de estar apunto de lanzarlo al vacío. Finalmente nuestro protagonista, con su dotes persuasivas convence al oficial de que lo mejor y debido a su experiencia en el sector financiero, es que él mismo le haga la declaración ahorrándole una considerable cifra. El sorprendido celador le dice qué es lo que quiere a cambio, Andy sorprende pidiendo cerveza fría para sus compañeros. Una secuencia gigantesca.