
No me gusta el formato televisivo de "reality", tampoco Jim Carrey como actor y soy un profano de la obra de Peter Weir. Sin embargo pienso que "El show de Truman" es una de las mejores películas del mundo que usted no debería perderse.
Nominada a los Óscar por mejor dirección esta cinta es eléctrica desde el primer momento, posee un sentido del ritmo sorprendente desde la secuencia uno. Es filosófica, es profunda, no se parece en nada a cualquier otra cosa.
¿Qué es lo que la hace tan interesante? Desde el primer segundo el espectador ya sabe que todo lo que pasa es mentira excepto el protagonista, el cual vive en un "reality" sin saberlo. Está las 24 horas del día en directo, en un pueblo idílico repleto de cámaras ocultas ubicadas en recovecos inverosímiles. El resto de la humanidad se agolpa delante del televisor para ver el show, les encanta Truman, adoran su vida de falsedad en donde todo lo que le rodea, incluida su mujer y su mejor amigo es ilusorio. La orquestación es perfecta, los vecinos, su trabajo, todo gira entorno a él. Sin embargo, algo falla, algo no cuadra en la cabeza de Truman.
¿Es una película filosófica? Si tenemos en cuenta que el protagonista se formula preguntas tales como: a dónde voy, quiénes son las personas que me rodean, es verdad lo que estoy viviendo y podría tener una vida mejor, por descontado que lo es. Además, me consta que profesores de filosofía la proyectan al alumnado, para que se diviertan entre los densos discursos de Descartes y Ortega. En realidad no es una película sobre un "reality" (como muchos piensan y por eso descartan verla) es una obra sobre una persona con una vida perfecta en un lugar perfecto que se cuestiona todo lo que le rodea. Fruto de esa reflexión continua, la película circula en quinta marcha durante los 90 minutos, sin bajar en ritmo ni disminuir en las curvas.
¿Nunca han pensado que el mundo en el que viven es un fraude? Truman de repente hace todo lo contrario de lo que se espera que haga, gira repentinamente y comprueba que la realidad cambia constantemente y que su destino lo escribe él mismo. ¿No es maravilloso?
El show de Truman es una película imprescindible que se adelantó a su tiempo (filmada en 1996) pues postuló lo que más tarde se convertiría en consumo desbordado de los "teleadictos"(el "big brother" o en España el fenómeno "Gran Hermano"). Además, realmente Jim Carrey se descubrió como el actor que además de hacer muecas es capaz de interpretar papeles con ligeros tintes de dramatismo y no provocar risa.
